Las protestas se repetirán la semana que viene y podrían pasar a ser de carácter indefinido
19.09.08 -
fábrica de Alicante.
Los empleados de la planta alicantina de Altadis, propiedad de la multinacional Imperial Tobacco, procedieron anoche a ejercer una nueva medida de presión para evitar el cierre de la planta industrial en la ciudad de Alicante. Así, un centenar de trabajadores de la factoría -muchos de los cuáles provienen de diferentes puntos de España, de donde acudieron tras otros cierres de factorías de la firma- ocuparon las oficinas del Comité de Empresa de Altadis en la nave de la firma en el polígono industrial de Las Atalayas, en cuyas instalaciones se encerraron durante 12 horas.

Según el presidente del Comité de Empresa, Ángel de Francisco, los encierros se repetirán a partir de la semana que viene, ya que hay otro previsto para el próximo lunes. Éste solamente se verá interrumpido por la manifestación programada para el martes, a la que asistirán varias formaciones políticas. Tras la celebración de la misma, que vendrá acompañada por un paro que se prolongará durante todo este día, los encierros podrían adquirir un carácter de indefinidos.
La iniciativa del encierro procede, según el propio De Francisco, de los propios trabajadores, al margen del Comité de Empresa, que de buena gana aceptó la sugerencia. La noticia fue difundía por la factoría de Altadis en Alicante mediante folletos informativos, pero "sobre todo boca a boca, porque pasa de unos a otros muy rápido", comentaba el representante de los trabajadores frente a la cúpula directiva.
Precisamente los directivos de la multinacional en Alicante fueron de los primeros en enterarse de la puesta en funcionamiento de esta medida de presión por parte de los empleados. Sin embargo, su respuesta fue positiva y afirmaron comprender las motivaciones que empujan a los trabajadores a llevar a cabo estas medidas de presión. No en vano, De Francisco reconocía que "a ellos también les desplazarán como al resto de nosotros".
De Francisco mostraba el sentir del Comité de Empresa y los empleados con respecto a los altos cargos de Imperial Tobacco, refiriéndose a que "sólo piensan en el dinero y en amortizar gastos, aunque sea a costa de una fábrica eficiente como ha demostrado ser la de Alicante". Ahora, con esta medida de presión, los empleados de la factoría alicantina pretenden conseguir que la administración sepa que 338 empleos más están en juego; una intención que Ángel de Francisco definía con las palabras "queremos que se sepa lo que pasa en todos los ámbitos". Con ello, puede ser que consigan mejores condiciones de negociación.
Según el presidente del Comité de Empresa, Ángel de Francisco, los encierros se repetirán a partir de la semana que viene, ya que hay otro previsto para el próximo lunes. Éste solamente se verá interrumpido por la manifestación programada para el martes, a la que asistirán varias formaciones políticas. Tras la celebración de la misma, que vendrá acompañada por un paro que se prolongará durante todo este día, los encierros podrían adquirir un carácter de indefinidos.
La iniciativa del encierro procede, según el propio De Francisco, de los propios trabajadores, al margen del Comité de Empresa, que de buena gana aceptó la sugerencia. La noticia fue difundía por la factoría de Altadis en Alicante mediante folletos informativos, pero "sobre todo boca a boca, porque pasa de unos a otros muy rápido", comentaba el representante de los trabajadores frente a la cúpula directiva.
Precisamente los directivos de la multinacional en Alicante fueron de los primeros en enterarse de la puesta en funcionamiento de esta medida de presión por parte de los empleados. Sin embargo, su respuesta fue positiva y afirmaron comprender las motivaciones que empujan a los trabajadores a llevar a cabo estas medidas de presión. No en vano, De Francisco reconocía que "a ellos también les desplazarán como al resto de nosotros".
De Francisco mostraba el sentir del Comité de Empresa y los empleados con respecto a los altos cargos de Imperial Tobacco, refiriéndose a que "sólo piensan en el dinero y en amortizar gastos, aunque sea a costa de una fábrica eficiente como ha demostrado ser la de Alicante". Ahora, con esta medida de presión, los empleados de la factoría alicantina pretenden conseguir que la administración sepa que 338 empleos más están en juego; una intención que Ángel de Francisco definía con las palabras "queremos que se sepa lo que pasa en todos los ámbitos". Con ello, puede ser que consigan mejores condiciones de negociación.
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